El Registro Público nace con la Ley Hipotecaria, promulgada el 31 de octubre de 1865, la cual es una adaptación de la Ley Hipotecaria Española de 1861; se dictó con anterioridad al Código Civil de 1886. Esta Ley no se limitaba al asunto de hipotecas, sino que establecía y desarrollaba al Registro de la Propiedad como Institución Jurídica; además, como dato importante, para efectos de inmatriculación, se establece el título posesorio, ya que antes de la Ley no existían títulos escritos donde constara de manera fehaciente la propiedad sobre una finca; con este procedimiento se impulsa la inscripción registral de una mayor cantidad de fincas, además de que no se admitiría, en los juzgados, tribunales y oficinas del gobierno, ningún documento o escritura que no se hubiere tomado nota en el Registro. Es así como el Registro Público de la Propiedad va tomando cada vez más importancia dentro del ordenamiento jurídico, para la seguridad jurídica y el comercio, al poder conocer, mediante la publicidad registral, el estado de un inmueble antes de efectuar cualquier negocio.
Paralelamente a la evolución legislativa en materia inmobiliaria, la cual ha marchado de manera más lenta que la evolución tecnológica, desde que comenzó a funcionar el Registro, el 2 de septiembre de 1867, hasta enero de 1994, han operado en el Registro de la Propiedad varios cambios trascendentales, tanto en la técnica de inscripción como en los medios para publicitar lo inscrito, manteniendo incólumes los presupuestos inmobiliarios de fondo en cada una de esas transformaciones.
Debido a que el desarrollo de la Institución inmobiliaria ha tenido un mayor auge a partir de finales de los años sesentas, con la creación de la primera comisión de Reforma de Registro, que tuvo varios logros, como la compra del terreno en el cual tiene hoy su sede el Registro Nacional, además de proponerse un proyecto de modernización para agilizar la inscripción de documentos.
Con la promulgación de la Ley de bases del Registro Nacional, Ley N.º 4834, se dotó de fondos económicos al Registro Público de la Propiedad Inmueble , para modernizarlo.
En los años setentas se envía a varios registradores al Registro de la Propiedad de la capital federal de Argentina a capacitarse en las últimas técnicas registrales, algunos de los cuales conformaron lo que podría llamarse la primera "comisión de folio real", que tuvo varios avances, tales como la confección de un índice mecanizado de propietarios.
En 1971 se comienza con la técnica de la microfilmación, la que en una primera etapa se utilizó para la microfilmación de los tomos del Diario y de hipotecas, y en una segunda etapa se utilizó para la microfilmación de los tomos de propiedad, labor que concluyó en 1978, quedando a salvo la información registral de más de cien años. Asimismo, se comienza con la microfilmación de los documentos que ingresaban por primera vez en el Registro y de los que salían inscritos; convirtiéndose la microfilmación en un medio auxiliar de la publicidad, que garantiza el principio de literalidad.
En una segunda etapa aún más complicada que la primera, se tenía la tarea de la mecanización de la fase operativa del Registro (calificación, inscripción y publicidad), en donde, cronológicamente, se dan varios pasos hasta llegar a nuestros días.
En 1979 se pone a prueba un sistema paralelo (utilización del sistema de tomos y el primer sistema mecanizado), con fincas de Limón y Heredia; luego de algunas pruebas se implementó en todas las fincas del país.
En 1981 se adquiere el primer computador del Registro, con lo cual se crea el primer centro de cómputo, situacuión que coincide con el traslado del Registro al actual edificio en Curridabat.
En 1984 se incorporan al nuevo sistema las fincas de San José, además de involucrarse definitivamente a todos los registradores con el nuevo sistema, pues hasta ese momento, todavía se inscribían documentos utilizando el sistema de tomos.
n 1990 se crea la " segunda comisión de Reformas", que trabajó en el rediseño del agotado sistema de "folio real mecanizado" del año 1979, sustituyendo el sistema de "folio real mecanizado" con sustento en la microfilmación, por un sistema totalmente desmaterializado, utilizando únicamente medios magnéticos para todas sus funciones (incluyendo la digitalización de documentos en sustitución de la microfilmación). Este sistema que es el que actualmente opera en la inscripción y consulta de documentos, entró en vigencia en su totalidad desde el día 3 de enero de 1994.